Las Majas Desnudas de Prada

Deseo, Seducción y Erotismo en las Fotografías de Fabrizio Prada

Sonia García García
Directora de la BiblioMusiCineteca de Barcelona

El desnudo es uno de los motivos más recurrentes en el arte y aunque hay miles de obras con desnudos masculinos, el deseo, la seducción y el erotismo casi siempre se han representando a través de un cuerpo femenino.

La pintura de La maja desnuda, una de las más célebres de Francisco de Goya, creada alrededor del año 1800, es un atractivo que visitan millones de personas en el Museo del Prado, en Madrid. La obra de la colección nacional sigue impactando a través de los tiempos.

¿Por qué nos sigue perturbando su desnudez? Pareciera que la sensualidad y el erotismo no necesitaran palabras, sin embargo, para los escritores, como los pintores o fotógrafos el objetivo es poder describirla o revelarla ante el lector. Y es muy cierta la sentencia de que un desnudo sorprende más a quien lo ve que a sí mismo.

En la colección de fotografías Las majas desnudas de Prada, el autor sorprende porque busca captar no solo el cuerpo sino el pensamiento, la emoción y la fantasía de las mujeres.

A través de sus imágenes, Fabrizio Prada recrea la naturaleza y plasma la belleza de la mujer de carne y hueso.

Al verlas, me gusta pensar que el centro del libro es el ombligo, un ombligo cortado con un bisturí certero, grande, profundo, convertido en elogio de la perfección y al mismo tiempo de la vida, la que nos une con la madre, con el cosmos, con la tierra.

En esta serie de mujeres desnudas, Prada no olvida la eterna culpa, esas reminiscencias católicas que tienen que ver con la mácula y la devoción, tampoco olvida emular a Venus, la diosa del deseo y a figuras mitológicas de la religión prehispánica, como Xipetzoc. Agua, luz y sombra se fijan en la mirada y al mismo tiempo se mueven para contarnos sentimientos inconscientes de las propias musas inspiradoras.

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Su fotografía se nutre de la naturaleza misma del país, de los ríos caudalosos en donde brotan las ninfas y la belleza, pero también las emociones.

El fotógrafo compara la belleza de la mujer con las frutas, en este caso los mangos, esa deliciosa pulpa amarilla que los mexicanos cortamos de nuestros propios árboles, los que se encuentran en las frondosas huertas de las casas familiares.

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Las fotografías de Prada reflejan una visión masculina pero no machista, limpia y cordial, virtudes de su personalidad con las que siempre se ha desenvuelto en la vida. No ofende, enaltece, no critica, mitifica y deja simplemente que las mujeres opinen sobre el lugar y la forma donde quieren ser fotografiadas.

Erotismo y amor, dos conceptos que solo se pueden encontrar a través del respeto por el arte, por sí mismo y por la mujer a la que el autor parece admirar a través de su lente.

Las Majas Desnudas de Fabrizio Prada

Raúl Teixidó
Escritor Boliviano

Pintura, escultura y fotografía son las artes mayores que han hecho del desnudo femenino un género en sí mismo, digno de un predicamento comparable al del paisajismo, el retrato o el cuadro de costumbres, en lo que se refiere a la primera de ellas (sin duda, la más difundida). Un material que, en todo caso, ofrece infinitas posibilidades de aproximación estética y de progresivo refinamiento.

Fabrizio Prada, cineasta y fotógrafo vocacional, amplía en esta colección una experiencia anterior, titulada “Mentes y Sentimientos Femeninos” (UK, 2015). Las musas de entonces son las “majas” de ahora (¡el eterno femenino!), tan cálidas y sugerentes unas y otras, con ropajes o a flor de piel, como las vemos hoy, en medio de elementos naturales que realzan su belleza: aire libre, aguas cristalinas, tierra fértil y luz reveladora. En cada fotografía, con sutileza casi inaprehensible, el autor rinde homenaje al esplendor primaveral de la piel joven, al aroma de los cuerpos en sazón, mostrándose. Cauteloso e indiscreto a la vez, en su permanente afán creativo.

Majas “al natural”, ninfas ingenuas o peligrosas sirenas, criaturas de goloso encanto, letales, redentoras -o ambas cosas al mismo tiempo- atrapadas por la mirada del artista, parecen invitarnos a contemplarlas desde su lánguida y ensoñadora inmovilidad.

Fabrizio Prada en su Laberinto de Luz

Juan José González Mejía
Crítico de Cine y Poeta Mexicano

Las Majas desnudas de Prada es una extensión de la inquietud del cineasta Fabrizio Prada por la imagen y la mujer. Y decir mujer en el arte es decir origen carnal, Delfos de la belleza, amanecer de los sentidos y la vida.

Desnudar la luz es el acto primigenio de la belleza. Las majas desnudas de Fabrizio Prada son de piel tatuadas de luz, una luz que no interroga, sino que se somete al imperio de cada una de ellas.

Fabrizio Prada, en cada fotografía, desnuda la luz y la fragmenta en la piel de la mujer.

Las mujeres en la antigüedad griega se bañaban en ambrosía y aceites olorosos; las majas de Fabrizio Prada se bañan en eternos instantes de luz, porque eso es la fotografía: la luminosa eternidad de un instante que dialoga con el ojo del espectador

Bienvenidos, pues, a este laberinto de luz donde Fabrizio Prada, cual moderno Teseo guiado por el hilo de Ariadna, nos lleva hacia el centro no para mostrarnos minotauros sino algo esencial y perenne: la mujer, la luz de este mundo…

La Certeza de la Belleza: La Mujer

Susan Luna Bernal
Fotógrafa Mexicana

Cada una con su mundo.

Mundos hilvanados entre deseos, realidades y perlas casi agua.

Mundos llenos de simbolismos, signos, diálogos que ha capturado Fabrizio Prada, cada una con la sutileza y la silueta del amor, mil cosas pasan por nuestro universo de mujer.

La propuesta que hoy vemos en estas imágenes bellas y totalmente oníricas son la pauta del entramado de la vida, tan ciertas, tan cercanas, tan distantes, algunas dolorosas, otras inquietantemente sensuales.

…verás lo que quieras encontrar, como espejos las venus.

Imágenes cercanas a cartas, de esas que se leen en silencio, a solas…

Recorriendo los cuerpos, acariciando cada tramo de luz, Fabrizio encontrando tesoros femeninos ocultos hasta hoy.

Las Majas desnudas de Prada, una sola mirada que nos lleva al interior, veamos pues la mirada del artista.

Desnudarse: Un Acto de Amor Propio

Héctor Ochoa
Fotógrafo Mexicano

En palabras de la poetisa Gloria Fuertes: “En vista de lo visto me desvisto, me desnudo a mí misma y me mantengo, me encanta este tener lo que no tengo”.

Lejos estamos ya de la época en que Goya pintó su Maja Desnuda y de poco nos hemos ido también alejando del tabú de la piel desnuda. Desnudarse es, en efecto, un acto de amor propio. Un acto de confianza, de intimidad. Una manera de expresar nuestra naturaleza en la forma más pura y más cruda. Es, pues, un acto de libertad. Desnudarse ante la mirada de ojos ajenos es la expresión más confiada de la belleza que muestran las luces y sus sombras. Y así con colores brillantes y vibrantes, con aproximaciones casi palpables, y con expresiones reales es como las Majas Desnudas de Prada se dan vida. Y es en ese acto en que el artista que pinta con luz adquiere la responsabilidad de alinear en conjunto sus miradas, sus espíritus y sus emociones.

Las Majas Desnudas de Prada no nos hablan sólo de una estética del cuerpo humano. No sólo describen el paisaje corpóreo de la mujer. No. Nos hablan del ímpetu de las miradas. De la angustia y las alegrías. Nos hablan de la femineidad y sus vicisitudes. La intervención oportuna de cuerpos en la naturaleza. Nos remontarán a esa placidez del andar ligero. A la nutrida tierra de la que venimos y a la que un día volveremos. Las Majas Desnudas de Prada son un viaje a través de las emociones y las fantasías de la dupla creativa. Las Majas se desnudan en cuerpo y alma y nos dejan viajar con ellas en un acto primigenio de belleza, color, emoción, luces y sombras.

Hablemos de proyectos

Prada Films cuenta con múltiples proyectos cinematográficos de diversos géneros, estilos y presupuestos.

Si deseas incursionar en la producción de cine e invertir, puedes agendar una videollamada para presentarte los distintos títulos de acuerdo a tus intereses.